El parecido con el medio circundante

Ya sabemos que los insectos que viven en un hábitat determinado suelen adquirir el color de éste: así, los saltamontes de color verde viven entre la vegetación baja de las praderas o en el follaje de los árboles, mientras que los saltamontes asociados a terrenos desnudos suelen presentar colores pardos y grisáceos. Las mariposas, las orugas, e incluso las puestas de huevos y sus crisálidas, se confunden con el color y la estructura de la corteza de los árboles. Así algunas langostas se confunden con el liquen de las rocas o la arena, y varios individuos pueden presentar variaciones claras u oscuras según el tipo de hábitat en el que viven. Una planta común, la artemisa, sirve de refugio a una oruga de noctua (Cucullia)casi invisible, que imita el color y la forma de las inflorescencias marchitas de la planta.

Las orugas de la esfinge ocelada (Smerinthus ocellata)borran sus contornos adquiriendo una postura particular. Su cuerpo es verde en el dorso y marrón sobre la parte inferior, de modo que es prácticamente invisible tanto desde arriba (se confunde con el color verde del follaje) como desde abajo (confundiéndose con ramas y tallos). Las crisálidas de color pardo claro, con estrías y puntuadas de gris, como las del género Zerinthia, están fijas al eje de los tallos secos de las plantas. Algunos insectos disimulan una parte de su cuerpo. Otros reproducen sobre cada ala posterior un ojo y una antena que imitan una cabeza, invirtiendo de este modo la imagen del animal. Al imitar una falsa cabeza, el animal ofrece al depredador un órgano no vital de su anatomía. Las homocromías pueden ser fijas o cambiantes, como en el caso del insecto palo.

Las alas de ciertas mariposas, como Callimorpha dominula, ofrecen motivos superpuestos y contrastados de diferentes colores que imitan falsos ojos. Una mayor intensidad de luz en las alas, el élitro o el cuerpo, pueden ofrecer un aspecto completamente diferente, como un cuerpo aplastado o un contorno  difuminado. Las falenas se sujetan con fuerza a la corteza para disimular el espesor de su cuerpo.

La forma y el color de las alas de Phalera bucephala imitan a una ramita recién cortada mostrando la madera clara

Los bordes ondulados de las alas de la gastropaca (Gastropacha quercifolia) recuerdan a los de las hojas crenuladas del roble, imitando el color cobrizo de las hojas secas. La posición de las alas anteriores y posteriores imita a una hoja muerta, una más de entre la hojarasca.

El mimetismo abarca distintos aspectos: incluso los sonidos son imitados. Un díptero con las alas modificadas proporciona un zumbido idéntico al de un himenóptero. El comportamiento es imitado en algunas especies mirmecófilas capaces de reproducir el modo de desplazarse de las hormigas. El olor, si no fuese reproducido (feromonas) por otros insectos, no podría asegurar la tolerancia de los insectos sociales parasitados. Se conoce también un caso entre las luciérnagas en el que la hembra de una especie copia las señales luminosas de otra especie para atraer al macho y devorarlo. El mimetismo no es algo intencionado, buscado por el insecto, sino que a lo largo de millones de años, los insectos se han copiado  unos a otros para sobrevivir y controlar las poblaciones en un mundo tan diversificado y casi siempre hostil.