El picudo rojo

El picudo rojo no es una plaga de hogares sino que es uno de los componentes más importantes de la fauna española,  las palmeras. Las palmeras las encontramos en un ambiente muy típico en lugares con climas tropicales y es difícil de imaginar las zonas turísticas, playas o paseos marítimos sin palmeras. Al mismo tiempo en la naturaleza siempre existen una especie que perjudica a otra, en esto consiste la lucha por la vida tan bien explicada en la teoría de Darwin en su libro “El origen de las especies”.

El picudo rojo de las palmeras (Rhynchophorus ferrugineus) no es la especie “europea” o “española”, al contrario, originario del sudeste asiático y Polinesia, llegó a España en el año 1993. Tenemos que decir que esto no es el único parásito traído de otros lugares del mundo. La cucaracha americana (Periplaneta americana), mosquito tigre (Aedes albopictus) o la rata de Gambia son algunas de las especies consideradas como plaga traídas de otros países.

El ataque del picudo rojo es mortal para las plantas. En seis meses, los descendientes de una única pareja pueden acabar con una palmera. En 2011 la consejera de la Comunidad Valenciana, declaró que su “departamento estaba recogiendo unos 15.000 ejemplares cada año”. El ayuntamiento de Valencia reconocía la muerte de 40.000 palmeras en “apenas dos años”. El problema del picudo se halla dentro de la palmera y no se perciben signos exteriores del daño. Los investigadores y científicos están buscando las “vías” de control  de este insecto pero es difícil encontrar la solución óptima. La infestación del picudo rojo se puede controlar pero hay que utilizar el control integrado de esta plaga.

Para proteger las palmeras actualmente utilizan los métodos biológicos, químicos y físicos de control. Existen insecticidas que se inyectan en el tronco de la palmera atacada y dan buenos resultados. Las trampas también pueden disminuir el número de este insecto. Los investigadores han lanzado las nuevas técnicas de tratamiento de las palmeras contra el picudo: la lucha biológica, utilizando hongos y nematodos en el control microbiano de las plagas.

El picudo rojo es un insecto que no se puede confundir con otro. Es un gorgojo, una especie de coleóptero (escarabajo) de gran tamaño y de color rojo. El adulto mide de 2 a 5 cm.

La hembra fecundada pone los huevos en los orificios o heridas de los tallos terminales de la palmera. El huevo es de color blanco brillante, de forma ovalada y mide de 1 a 2 mm. El ciclo biológico de este escarabajo depende mucho de la temperatura ambiental y en las condiciones óptimas los huevos eclosionan en 4-6 días. Las larvas son de color amarillo blanquecino (pero con el crecimiento el color pasa de blanco brillante a un blanco opaco), ápodas (sin patas), del aspecto de un gusano y tienen las mandíbulas muy potentes que utilizan para excavar galerías en los troncos de las palmeras. La larva puede excavar las galerías en el tronco de hasta 1 metro de longitud, que puede ser ramificada dentro. El estadio larvario dura hasta 97 días, pero puede variar si las temperaturas ambientales son más altas o más bajas de las normales.

El picudo sufre una metamorfosis completa, es decir, al complementar el desarrollo larvario, las larvas hacen un capullo y entran en el estadio de pupa. Este estadio se caracteriza por su inmovilidad; dentro del capullo el picudo- larva se convierte en el picudo-adulto.

Los insectos adultos tienen el dimorfismo sexual. Los machos son más pequeños que las hembras y en la parte superior del pico junto a la boca consta de una pequeña tira de pelos.

Las plantas que ataca el picudo rojo, son mayoritariamente las familias de las palmeras típicas en España. Palmera canaria (Phoenix canariensis), palmera datilera (Phoenix dactylifera), palmera de aceite (Elaeis guineensis), Cocotero (Cocos nucifera) son las preferidas por parte de este insecto, pero al mismo tiempo, puede atacar a las plantas de otras familias y géneros.

No es la primera vez que vemos que los organismos nocivos perjudican al ser humano, la fauna o la flora beneficiosa. Los parásitos, bacterias, virus, hongos intentan atacar al huésped, a menudo, por las mutaciones, cambiando el envoltorio o el aspecto. Esto nos obliga a buscar nuevos métodos y técnicas de protección de las especies vulnerables.

A día de hoy la ciencia está muy avanzada. Al aparecer un problema, los investigadores y científicos empiezan a buscar salidas y siempre las encuentran.