Tan pequeños…Tan peligrosos…Mosquitos

¿Quién necesita a los mosquitos? No es que jueguen un papel importante en el conjunto del ecosistema, precisamente. No son grandes polinizadores de flores, como otros insectos. Ni siquiera son  una fuente alimenticia importante, excepto para unos pocos murciélagos y peces.  Enjambres de mosquitos revoloteando a nuestro alrededor con ese zumbido, volviéndonos locos. Se nos meten en los ojos, en la orejas, incluso en la boca. Nos acribillan los tobillos, detrás de las rodillas. O puede que solo sea ese mosquito en concreto que no nos deja pegar ojo hora tras hora mientras nos mata a picaduras en la cama. Estas picaduras que hacen que no podamos dejar de rascarnos y nos arruinan el picnic, la vista, el jardín.

mosquito

Los mosquitos son malos vecinos como especies. Son portadores de las enfermedades. De muchas enfermedades: de patógenos, agentes infecciosos, como las bacterias o los virus. A menudo, son bastante mortales o, al menos, debilitadoras. Las transmiten de un caballo a otro. De un mono a otro. De una persona a otra. Pero también pueden transmitir de una especie a otra.

Clases de mosquitos

El mosquito es un miembro de la familia Culicidae. En total, hay entre 2.500 y 3.000 clases distintas de mosquitos y una población mundial estimada de 100 billones (aunque sabe Dios cómo pueden contarse). También son mayores asesinos de seres humanos. Cada año mueren entre uno y tres millones de personas sólo de malaria, y eso sin hablar de otras enfermedades transmitidas por mosquitos. La picadura en sí misma, si bien es muy molesta, no es lo que propaga la enfermedad. Pero ciertas clases de mosquitos actúan como “vectores de enfermedades” que transmiten patógenos.

Hay tres géneros principales de mosquitos- el Anopheles, el Culex y el Aedes. El principal culpable de transmitir la malaria es el Anopheles, una clase de mosquitos que habita en climas cálidos. Existen 400 especies de estos mosquitos, unos 60 de ellos transmiten los parásitos del género Plasmodium que causan la malaria.

anofeles

Culex

Es el mosquito más común en el hemisferio Norte y el que menos probabilidades tiene de transmitir patógenos peligrosas, aunque puede transmitir la encefalitis vírica y la filariasis.

mosquito culex

Aedes

Durante su vida corta, este género puede transmitir la fiebre amarilla, el dengue y también la encefalitis. Algunos Aedes son conocidos como “mosquitos comunes” por su tendencia a reproducirse en escenarios domésticos como barriles de lluvia/aguas, pilas para pájaros, cubos, etc.

aedes

¿Qué enfermedades transmiten?

La sospecha de que los mosquitos eran un transmisor importante de ciertos números de enfermedades peligrosas sólo se confirmó hacia las últimas décadas del siglo XIX. A continuación, las enfermedades principales que ahora sabemos que se propagan por las picaduras de los mosquitos:

– La malaria

La malaria, término que deriva de mal aria (en italiano “aire malo”). Según la Organización Mundial de la Salud, más de tres mil millones de personas viven bajo la amenaza de la malaria. Cada año, la enfermedad causa de unas 350-500 millones de infecciones en humanos y mata a un 1.300.000 personas,  niños en su mayoría. Es la más común de las enfermedades tropicales y mata, sobre todo, a quienes ya están débiles o son vulnerables por enfermedades, edad o malnutrición o a los muy jóvenes que no han desarrollado aún el sistema inmunológico.

– La fiebre amarilla

Causa fiebre, ictericia, hemorragias que a la larga matan a un gran número de los que la contraen. La fiebre amarilla puede resultar en la más terrible de las muertes, con hemorragias incontrolables y vómitos. En el pasado, era temida por su intensidad y la rapidez con que se propagaba. Los llamados “barcos fantasma” como el famoso Holandés errante encontrados abandonados, navegando por el océano con toda la tripulación muerta, seguramente sufrieron los estragos de la fiebre amarilla.

– La dengue

El dengue es conocido como “fiebre rompehuesos” por el dolor óseo agudo que se asocia a la enfermedad. Hay cuatro tipos bien diferenciados de dengue, pero sólo el dengue hemorrágico puede llegar a ser mortal. Como sucede con la fiebre amarilla, el dengue es transmitido por Aedes aegypti. En 2005, la enfermedad ya tenía una distribución mundial comparable a la de la malaria, y se estima que 2.500 millones de personas viven en zona de riesgo. Cada año, hay decenas de millones de casos de dengue y, dependiendo del año, cientos de miles de casos de dengue hemorrágico. La tasa de mortalidad del dengue es la mayoría de países se sitúa alrededor del 5%.

– La encefalitis

Está causada por el virus de la encefalitis, un “arbovirus” (virus transmitido por artrópodo). Existen varios tipos. Algunos son enfermedades víricas que los mosquitos transmiten a caballos y seres humanos; pero el virus que causa la encefalomielitis equina de Este no puede transmitirse de caballos a humanos.  Una vez contraído, el virus puede causar una inflamación del cerebro y de la membrana que la rodea. Las consecuencias pueden ser leves pero algunos casos pueden ser mortales. La gente de edad avanzada muere de la encefalomielitis a causa de la infección, mientras que los jóvenes entran en un estado , su denominación popular como la “enfermedad del sueño”.

– El virus del Nilo Occidental

Afecta principalmente a aves, pero puede encontrarse en diversos mamíferos, incluidos los seres humanos y los caballos. Prácticamente no tiene  ningún efecto sobre el 80% de las personas que lo contraen, pero provoca una fiebre suave en una minoría, mayoritariamente ancianos.

– La filariasis

La causa un gusano llamado filaria. Esta enfermedad es conocida por el nombre elefantiasis. Hoy en día, es muy raro que la elefantiasis se desarrolle plenamente gracias a las mejoras sanitarias generales, los programas de control de mosquitos y el uso del fármaco Ivermectin para controlar la infección antes de que sea demasiado tarde.

Ciclo vital de los  mosquitos

El autor Bobbie Kalman en el libro “The life cycle of a mosquito” así ha descrito el ciclo de vida: “Es bastante arriesgado ser un mosquito. Tu madre acaba abandonándote en aguas estancadas… un charco o una alcantarilla obstruida. Te quedas con unos cientos de tus hermanos y hermanas en una colonia de huevos. Puede que tu huevo quede destruido antes incluso de que se abra. O puede que logres romper el cascarón y llegue a ser una larva o incluso una crisálida, pero que no haya suficiente comida. Tienes varios estadios larvales.

lavas mosquitos

Luego, salen a por ti enseguida. Ya sea una gambusia que te quiere comer o el otro ser vivo. A medida que te desarrollas te vuelves más apetecible para los pájaros, las ranas, las serpientes y las arañas.

Digamos que logra convertirse en crisálida. Tu pequeño cuerpo de mosquito comienza a tomar forma y tienes que empezar a respirar el aire. Desarrollas dos tubos para respirar que sacas del agua para coger aire. Luego pasas al estadio del imago y puedes abandonar la cutícula de la pupa.

pupa mosquito

Pierdes la capacidad de nadar, pero te crecen unas alas y puedes despegar. Tienes media hora para salir del agua y encontrar un refugio seguro donde tu cuerpo blando pueda endurecerse y convertirse en un mosquito joven. Por lo general, este proceso tarda uno o dos días. ¡Ya estás listo para mover el esqueleto!

Luego tú encuentras a un mosquito macho que puede fertilizar los huevos. Pero ahora tienes necesidades nuevas: la sangre. Tardas unos dos minutos en llenarte.

Entonces llega el momento de encontrar aguas estancadas donde poder descargar los huevos. El único problema es que cuando terminas, tu vida ya ha llegado prácticamente a su fin. Han sido tres semanas en total. Debes preguntarte: “¿Ha merecido la pena?”

Conclusión

Al final quiero decir que es difícil y es imposible tener simpatía a los mosquitos. A diferencia del oso panda o de la grulla trompetera, animales a los que al menos una parte de la humanidad está intentando salvar de la extinción, es bastante probable que a los mosquitos los extermináramos si pudiéramos. Pero el hecho es que no podemos.

Nunca aprendemos a amar a los mosquitos, pero tal vez deberíamos aprender a respetar su habilidad para adaptarse y sobrevivir. Al fin y al cabo, estaban aquí mucho antes de que llegáramos nosotros y tienen muchas más probabilidades de conservarse como especie que los seres humanos. Puede que debiéramos admirarlos un poco, puesto que quizás podríamos afilar capacidad de adaptación. Los mosquitos se han recuperado de todos los planes de los humanos para exterminarlos. Así que nos guste o no, tenemos que compartir el planeta con ellos.

                          Mariam Ramzanova (bióloga de la empresa)

Bibliografía: Richard Swift  “Mosquitos”

Fuentes: Wikipedia

 

 

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