Sobre las hormigas …

Es muy difícil prescindir de adjetivos altisonantes al describir las hormigas. La hormiga es el insecto más  listo, más organizado, trabajador, numeroso, fecundo y dominante. También son más antiguas que los humanos, guerreras, cooperantes y más comunicativas. Son las únicas criaturas, aparte de los humanos, que entierran a sus muertos con ritos funerarios. Algunos mirmecólogos (los científicos que estudian a las hormigas) dicen que el comportamiento de las hormigas es más interesante científicamente que el del chimpancé. El motivo, que las hormigas pueden ser estudiadas en su interacción social, mientras que, incluso el chimpancé más diligentemente entrenado, tan  solo ejecuta trucos individuales, desprovistos de cualquier relevancia social o ecológica. Podemos estar o no de acuerdo con esto y al mismo tiempo no podemos negar que este insecto es lo más interesante en nuestro planeta.

En este artículo hablamos sobre algunos aspectos del comportamiento de la hormiga que pueden sorprendernos.

La trofaláxia o intercambio de alimentos

Tiene el origen de su organización social. Las hormigas se intercambian el alimento estimulándose mutuamente la cabeza con ayuda de sus antenas. En ocasiones, este intercambio de alimento se establece con especies diferentes de hormigas, incluso entre mirmecófilos (es un organismo que vive en asociación con hormigas). Estos últimos son especies “aceptadas” en el hormiguero y que pueden vivir en él sin ser molestadas. Un estafilínido o una pequeña avispa han descubierto la forma de estimular a las hormigas rojas para que cedan su alimento y lo exploten en su propio beneficio.

Es muy interesante como las obreras comparten las tareas dentro del hormiguero. Las tareas de las obreras son diversas. Las enfermeras se ocupan de los huevos, larvas y crisálidas. Muchos investigadores han observado cómo los acarrean en momentos de peligro o los trasladan de una parte a otra del hormiguero para mantenerlos a una temperatura idónea. Lamen a las crías constantemente, bañándolas con agente antiséptico que evita el crecimiento de bacterias dentro del hormiguero.

Las obreras de mantenimiento recogen trozos de residuos y lo usan para reparar o construir el hormiguero. Las patrulleras inspeccionan el hormiguero y sus aledaños, verificando que no merodeen hormigas forasteras. Al parecer, también localizan sitios donde hallar la comida y las rutas que conducen a ellos.

Las hormigas proveedoras buscan víveres o son reclutadas para explotar las fuentes de alimento localizadas por sus compañeras de hormiguero. Suelen seguir los rastros trazados anteriormente por otras hormigas entre el hormiguero y los lugares con víveres.

Las hormigas soldado protegen el hormiguero y pueden vérselas con otras colonias de su misma especie, o de especie distinta, o bien con otros insectos.

Las hormigas pueden picar con su aguijón que está unido a una glándula venenosa. Este veneno contiene ácido fórmico, una sustancia que utilizan las hormigas de común acuerdo como señal de alarma ante la presencia de un intruso, y que comprende no menos de 30 feromonas de alerta.

¿Cuántas reinas pueden tener un hormiguero?

Algunos hormigueros los fundan varias reinas. Luego, todas son eliminadas salvo una. Otros se bifurcan gradualmente mediante nuevas reinas y obreras hasta formar ramificaciones satélites de una gran supercolonia. También existen hormigueros con reinas en excedencia. En algunas especies, la reina lleva consigo a las obreras al fundar un nuevo hormiguero; este proceso se denomina enjambrar. En otras especies, la reina es del todo incapaz de criar por sí sola la vital, primera generación. En este caso, puede invadir otro hormiguero de manera permanente o temporal, sirviéndole las obreras de otra reina para criar a sus pequeñas junto a las que allí se encuentran.

En casi todas las especies, la colonia durará el tiempo que la reina viva: generalmente entre cinco o veinte años. Cuando la reina se muere, la colonia se decae gradualmente hasta la desaparición de la última obrera.

Relaciones simbióticas

Un conocido estilo de vida de las hormigas se basa en los áfidos y otros pequeños pulgones similares. Los áfidos pueden succionar la savia de las plantas. Las hormigas, por su parte, sacuden a los pulgones con sus antenas y les inducen a segregar una gotita de “melaza”. Algunos autores dicen que los áfidos son como las vacas de hormigas y se crían por su leche. La hormiga, ayudándose de sus antenas, estimula al pulgón, para que expulse a través del ano unas finas gotitas azucaradas que absorbe rápidamente y almacena en su aparato digestivo. Se estima que una obrera recoge unos 6 mg de esta sustancia en 24 horas, es decir, casi 50 g por individuo y año.

Esta relación es tan solo un ejemplo de las numerosas relaciones simbióticas en que entran las especies de hormigas tanto con otros insectos como con plantas.

Además de esta alimentación que les dan los pulgones, la dieta de las hormigas se compone de presas animales y de semillas ricas de lípidos. Los insectos constituyen el 80% de sus presas. Por orden de importancia decreciente los pulgones son preferidos a los Dípteros, a los Himenópteros, a los Coleópteros y a los Lepidópteros. Las hormigas buscan principalmente sus presas entre las 13h y las 17 horas.

La importancia de los hormigueros

La importancia del nido de las hormigas rojas es un fiel indicador de la degradación del bosque. Así, cuando menos sea el número de nidos por hectárea y menos sea el tamaño del nido, mayor será la degradación del medio forestal. Los expertos saben desde hace mucho tiempo que un bosque con una buena población de hormigas sufre menos ataque de parásitos. Al ser grandes consumidoras de orugas desfoliadas, se emplean en la lucha biológica desplazando hormigueros enteros cuando lo permite la densidad de éstos por hectárea.