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Control documentado y discreto para bares y restaurantes, con plan APPCC listo para inspección.
La restauración es uno de los sectores con mayor exigencia sanitaria y, a la vez, uno de los más expuestos a las plagas: calor, humedad, alimentos, residuos orgánicos y un trasiego constante crean el entorno perfecto para cucarachas, roedores e insectos voladores. Una sola incidencia puede acarrear una sanción, el cierre cautelar o una reseña que dañe la reputación del local. Por eso el control de plagas en hostelería no se improvisa: requiere un plan preventivo, documentado y discreto, diseñado para proteger la seguridad alimentaria sin interferir en el servicio ni en la experiencia del cliente.
Todo bar o restaurante que manipula alimentos está obligado a disponer de un plan de control de plagas dentro de su sistema de autocontrol APPCC y a poder acreditarlo en una inspección de sanidad. Ese plan incluye el diagnóstico del local, el mapa de puntos de control, las fichas de los productos y el registro de cada visita. Como empresa inscrita en el registro oficial (538-CV), elaboramos y mantenemos esa documentación al día y adaptada a tu local, de modo que estés siempre preparado para una inspección o para una auditoría de cliente.
En restauración los protagonistas son la cucaracha alemana, que coloniza cocinas, office y maquinaria por el calor y la humedad; los roedores, que buscan almacenes, falsos techos y la red de saneamiento; y los insectos voladores —moscas y mosquitos— en zonas de manipulación y terrazas. También aparecen hormigas y pececillos de plata en almacenes. Cada uno exige una respuesta distinta: tratamiento a medida y monitorización para cucarachas, control perimetral con estaciones de seguridad para roedores, y trampas de luz ultravioleta para voladores en las zonas críticas.
Diseñamos un plan a medida del local y trabajamos en los horarios que menos afectan a tu actividad, con la máxima discreción de cara al cliente. Combinamos prevención (recomendación de medidas correctoras como el sellado de accesos, control de desagües y pautas de higiene y almacenaje), monitorización con estaciones y trampas, y actuación dirigida cuando se detecta actividad. Cada visita queda registrada y, ante cualquier incidencia urgente, damos respuesta rápida para resolverla antes de que afecte al servicio o a una inspección.
Inspeccionamos el espacio y los riesgos propios del sector.
Plan a medida con productos autorizados y criterios de seguridad.
Control periódico y documentación al día.
Informe por escrito, listo para inspección.
Al terminar cada intervención recibes un documento que deja claro qué se ha hecho y qué esperar. Sin sorpresas y listo para una posible inspección sanitaria.
Sí. Cualquier negocio de restauración que manipula alimentos debe tener un plan documentado dentro de su APPCC y poder acreditarlo ante una inspección sanitaria.
Sí. Nos adaptamos a las franjas de cierre o de menor actividad para no interferir con el servicio ni con los clientes, y con total discreción.
Con un tratamiento a medida y aplicaciones localizadas en los puntos de actividad (maquinaria, juntas, desagües), monitorización y recomendación de medidas correctoras como el sellado de accesos, evitando fumigaciones agresivas en zonas de manipulación de alimentos.
Sí. Entregamos el plan, el mapa de puntos de control, las fichas de producto y el registro de cada visita, todo válido para inspección y auditorías de cliente.
Lo habitual es un plan de mantenimiento con visitas mensuales o trimestrales según el tamaño y la actividad, reforzadas si hay incidencias o en épocas de mayor presión de plagas.
Te respondemos el mismo día laborable con la solución más adecuada y un presupuesto claro.